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El cuerpo habla lo que las emociones callan

Autoguía, Wellness
Lectura: 2 minutos
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Cuando mis hijas eran pequeñas se enfermaban constantemente de gripa y como mamá, asumía que era “normal”, debido a que las niñas por algo se les decía “mocosas”.  Es así como con el tiempo y con la disposición de abrir mi consciencia, me di cuenta de que no era normal que mis hijas se enfermaran tanto y decidí cambiar mis creencias, indagar en ellas y saber que mis emociones sólo eran el reflejo de la forma en cómo me sentía yo. 

De esta manera fue como comencé a estudiar más y a prepararme para saber que mis emociones, la forma en cómo NO me permitía hablar de ellas o ni siquiera reconocerlas, era lo que ocasionaba que mi cuerpo comenzara a enfermar; y es ahí dónde la vida me llevaba a que mi cuerpo hablara todo lo que yo no decía, todo lo que mi corazón sentía y jamás expresaba. 

Quizá vas a entender más lo que siento porque en una ocasión tuve una temporada donde mis emociones eran como un huracán dentro de un volcán, -suena raro pero así era…intenso- y no hablaba. Todo lo que me significaba decir que no quería ser limitada y eso provocaba que acumulara más y más resentimiento, no con el otro, sino conmigo misma.  

En el año 2019 me voy a Miami de viaje para tomar un curso acerca de “¿Cómo cambiar las creencias limitantes en 5 minutos? Eso me tenía tan emocionada que no había nada que opacara mi felicidad. Ya estando ahí, me comenzó un dolor en el apéndice medio extraño, que asumí que se me quitaría si iba al baño y dormía un poco. Pero pasando el tiempo, me di cuenta de que no era algo así, por lo que decidí ir al hospital del dolor tan constante que era y que no me iba a permitir estar bien en mi curso. Llegando al hospital a Urgencias, yo estaba segura de que me darían una pastilla y me podría ir a mi curso sin problema; pero después de tantos análisis y visitas de varios doctores, llega mi médico y me comunica que me tienen que operar de emergencia. Mi cara era de sorpresa, tristeza, y frustración. Es así que me dice el doctor que o me operaban o me moría en el intento, por lo que me desvanecí…literalmente me rendí; en primera porque no sé estar enferma y me enojaba tanto sentirme tan vulnerable que lloraba y no entendía. Después me tuve que enfrentar a que no pude ir al curso y me sentía sumamente culpable, hasta que dejé el drama y me enfoqué en lo que me quería decir mi apéndice, en lo que mi cuerpo gritaba y no era capaz de escuchar. Es entonces que descubro que mi apéndice me decía lo impotente y furiosa que estaba porque yo no sabía poner límites, la fuerza que tenían mis emociones por no tener la capacidad de aceptar que tardé años en poder decir NO quiero, NO puedo, NO necesito.

A partir de esto aprendí mi lección, y con todo mi amor te puedo decir que mi incapacidad de reconocer mis emociones me provocó estar en cama y concluí que no le iba a provocar más dolor a mi corazón ni a mi cuerpo. Así que decidí ser un poco más valiente, más fuerte en mi proceso y con amor a mi misma, para saber que mi cuerpo lo único que merecía era hablar lo que mis emociones me hacían sentir.

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Por: Loretto Rodas