Cotorreando en Juriquilla: la comunidad que nació cuando las mujeres decidieron acompañarse
Autoguía, LifestyleTodo empezó como empiezan muchas cosas importantes en la vida: con una conversación. Una mesa, un café, carriolas alrededor y varias mujeres tratando de entender cómo se vive en una ciudad nueva. ¿Dónde llevar a los niños? ¿A qué pediatra ir? ¿Dónde desayunar con bebés? ¿Quién conoce a un buen plomero?
Entre esas preguntas cotidianas comenzó a tomar forma algo que nadie estaba planeando: un espacio donde las mujeres pudieran encontrarse.
Ese espacio hoy se llama Cotorreando en Juriquilla y reúne a más de 18 mil mujeres en Querétaro.
Vero: escuchar lo que la vida te pide
Antes de llegar a Querétaro, Vero trabajaba en televisión en la Ciudad de México. Había estudiado comunicación y mercadotecnia en la Universidad Iberoamericana y durante casi ocho años formó parte del ritmo intenso de la industria, participando en proyectos como La Voz México.
Su carrera iba en ascenso, pero cuando surgió la posibilidad de un importante ascenso también aparecieron preguntas sobre su vida personal y sus planes de ser mamá.
En ese momento entendió algo muy claro: “Mi sueño más grande no era ese puesto. Era ser mamá.”
Vero decidió rechazar el ascenso porque dentro de la empresa se le condicionó el tema de su maternidad. No fue una decisión sencilla, pero fue una decisión honesta con lo que quería para su vida.
Cuando nació su hija, la vida cambió por completo. “Hubo momentos en los que sentía que además de ser mamá, me faltaba algo más…”
Fue entonces cuando comenzaron a surgir conversaciones con otras mujeres que vivían experiencias similares. Entre ellas estaba su amiga Andrea Medina que se encontraba en la misma sintonía que ella.
El nacimiento de la comunidad
En 2017, Vero y Andrea decidieron crear un grupo en Facebook para compartir recomendaciones entre vecinas de la zona. La idea era simple: un espacio donde las mujeres pudieran preguntar, recomendar y ayudarse entre sí.
Pero el grupo empezó a crecer rápidamente. Llegaron mamás recién mudadas, emprendedoras buscando compartir sus proyectos y mujeres tratando de encontrar su lugar en la ciudad. Lo que comenzó como recomendaciones entre vecinas se convirtió en algo mucho más grande: una comunidad.
Aixa: reconstruirse y volver a creer
Tiempo después llegó Aixa, abogada con maestría en Derecho Corporativo y una trayectoria marcada por el trabajo y la resiliencia. Desde joven combinó estudio y trabajo para salir adelante. Pero la vida también le puso pruebas difíciles, como la muerte de su hermano.
“Hubo momentos en los que sentí que me estaban hundiendo en una alberca de dolor.” En medio de ese duelo llegó una noticia inesperada: estaba embarazada. “La llegada de mi hijo Luciano nos recordó que la vida seguía.” Cuando llegó a Querétaro descubrió el grupo Cotorreando en Juriquilla. “Yo no veía un grupo de Facebook. Veía una comunidad.” Su visión estratégica y capacidad de organización ayudaron a fortalecer el proyecto.
Cuando la comunidad salió de la pantalla
Para 2024 el grupo ya reunía a más de 11 mil mujeres, pero ese mismo año ocurrió algo inesperado: Facebook eliminó el grupo original.
Años de conversaciones desaparecieron de un día para otro. Sin embargo, las mujeres comenzaron a buscarlo nuevamente. En pocos meses la comunidad volvió a crecer. Hoy reúne a más de 18 mil integrantes. “Ese día entendimos que no teníamos un grupo… teníamos una comunidad viva.”
Vaxar: cuando la comunidad se encuentra
Con el crecimiento del grupo surgió una idea natural: llevar la comunidad al mundo real. Así nació Vaxar, cuyo nombre combina la V de Vero y la X de Aixa.
El primer evento fue la Villa Navideña de 2021, con 27 expositores y más de mil visitantes. Hoy cada edición reúne a más de 100 emprendedores y marcas locales.
Cuando las mujeres se unen
Hoy Cotorreando en Juriquilla es mucho más que un grupo de Facebook.
Es un lugar donde alguien puede pedir una recomendación y terminar encontrando amigas. Donde una emprendedora puede compartir su proyecto y conseguir sus primeras clientas.
Porque cuando las mujeres se acompañan, pasan cosas poderosas. Y si algo han aprendido en este camino es que las mejores comunidades no nacen de una estrategia. Nacen cuando las mujeres deciden caminar juntas.























