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La tranquilidad también se construye

Autoguía, Wellness
Lectura: 2 minutos

¿Qué pasa cuando llevas tanto tiempo esperando sentirte tranquila “cuando todo esté resuelto” que terminas posponiendo tu vida?

Durante mucho tiempo pensé que la tranquilidad iba a llegar después.

Después de pagar ciertas cosas. Después de sentir que mi trabajo era más estable. Después de que mi proyecto creciera. Después de ser independiente. Después de llegar a los treinta.

Como si existiera un momento específico en el que todo estuviera acomodado y pudiera pensar: ahora sí, ya puedo estar tranquila.

El problema es que ese momento siempre se mueve.

Resuelves una cosa y aparece otra. Cumples una meta y enseguida piensas en la siguiente. Poco a poco puedes acostumbrarte a vivir esperando una versión futura de tu vida en la que, supuestamente, ya no tendrás nada que resolver.

Creo que emprender me hizo verlo todavía más claro.

Cuando trabajas en algo propio, siempre existe la posibilidad de hacer un poco más: mandar otro mensaje, preparar otro producto, revisar números o trabajar unas horas extra.

Y cuando las cosas no salen como esperabas, detenerte puede sentirse casi como si estuvieras haciendo algo mal.

A mí todavía me pasa.

Hay momentos en los que estoy descansando y aparece, automáticamente, el pensamiento de que debería estar haciendo algo. Durante mucho tiempo confundí eso con responsabilidad, hasta que entendí que estaba dejando de disfrutar casi cualquier momento.

Entonces empecé a hacer pequeños cambios: comer con calma, leer, escribir, salir con las personas que quiero o, simplemente, hacer cosas para mí sin convertir cada hora disponible en una oportunidad para trabajar.

Nada de eso hizo desaparecer mis pendientes.

Sigo queriendo crecer. Quiero estabilidad, independencia y la libertad de poder descansar un fin de semana completo o irme de viaje sin sentir culpa.

Pero cada vez quiero menos que mi vida actual se convierta en la sala de espera de esa versión futura.

Tal vez por eso pienso que la tranquilidad también se construye.

Con pequeños permisos. Con dejar algo para mañana. Entender que una tarde libre no cancela nuestra ambición y que descansar no siempre tiene que estar justificado.

Quizá no se trata de dejar de querer más, sino de no pasar toda nuestra vida esperando tenerlo todo para disfrutar lo que sí tenemos.

Porque siempre habrá un siguiente pendiente.

Y, aun así, este día también cuenta.

 

Casandra Trejo

@turnalina_bycasandra

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Por: Casandra Trejo