El tiempo también se acaba
AutoguíaHablemos de la verdad más incómoda que todos sabemos, pero de la que casi nunca hablamos: la vida se acaba.
Y no lo digo desde un lugar dramático de “te vas a morir mañana”… aunque, si somos honestos, también podría pasar.
Lo digo porque estamos tan acostumbrados a pensar que eso es algo lejano. Algo que ocurre después. Dentro de muchos años. Cuando seamos mayores. Cuando ya hayamos hecho todo lo que queríamos hacer.
Vivimos con la idea de que todavía hay tiempo.
Tiempo para empezar ese proyecto.
Tiempo para llamar a alguien que queremos.
Tiempo para descansar.
Tiempo para vivir con más calma.
Pero la realidad es que el tiempo no siempre avisa.
Mientras estamos ocupadas trabajando, respondiendo mensajes, planeando estrategias, construyendo marcas y tratando de cumplir con todo lo que el mundo espera de nosotras… la vida sigue pasando.
He visto mujeres extraordinarias construir cosas increíbles. Mujeres que levantan proyectos desde cero, que crean comunidades, que inspiran a otras, que se reinventan una y otra vez.
Mujeres que trabajan con una fuerza admirable.
Pero también he visto algo que casi nadie dice en voz alta: muchas de ellas viven con el corazón cansado.
Cansadas de tomarse todo personal.
Cansadas de intentar agradar.
Cansadas de cargar con expectativas que ni siquiera eligieron.
Y con el tiempo una empieza a entender algo profundamente liberador: no todo tiene que ver con nosotras.
A veces las críticas hablan más de quien las dice que de quien las recibe.
A veces los silencios no son rechazo, son historias que no conocemos.
A veces las batallas que creemos importantes… simplemente no lo son.
Cuando una mujer entiende eso, algo se acomoda dentro de ella.
Empieza a elegir mejor en qué gastar su energía.
Empieza a cuidar su paz como algo valioso.
Empieza a recordar que su valor no depende de la aprobación de nadie.
Entonces también cambia la manera en la que vemos el tiempo.
Sí, nuestras marcas importan.
Nuestros proyectos importan.
Las ideas que queremos construir en el mundo importan.
Pero no pueden convertirse en el único centro de nuestra vida.
Porque ningún logro sustituye los momentos que dejamos pasar.
Ningún reconocimiento reemplaza una conversación sincera.
Ninguna estrategia vale más que la tranquilidad de saber que estamos viviendo, no solo produciendo.
Tal vez el verdadero éxito no esté en hacer más.
Tal vez esté en aprender a vivir con más conciencia.
En construir nuestras marcas sin olvidarnos de nosotras.
En perseguir nuestros sueños sin sacrificar nuestra paz.
En recordar que la vida no es una carrera que se gana llegando primero.
Es un viaje que solo ocurre una vez.
Por eso hoy pienso mucho más en algo que antes no consideraba: el tiempo que sí quiero vivir.
El tiempo con las personas que amo.
El tiempo para descansar sin culpa.
El tiempo para disfrutar lo que hemos construido.
Porque al final, cuando todo lo demás se acomoda, una entiende algo muy simple:
Las marcas pueden crecer.
Los proyectos pueden transformarse.
Las metas pueden cambiar.
Pero el tiempo…ese no vuelve.
Y aprender a vivirlo con intención también es una forma de éxito.
Nos vemos en la siguiente edición.
Sofía Ontiveros
@lunadesalem























