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Perimenopausia: una ventana clave para cuidar la salud de la mujer

Salud
Lectura: 2 minutos

Hay etapas en la vida de una mujer que no llegan de golpe, sino de manera gradual. La perimenopausia es una de ellas. Suele presentarse entre los cuarenta y tantos años —aunque puede iniciar antes— y se manifiesta con señales que, al principio, parecen aisladas: ciclos menstruales irregulares, sueño poco reparador, bochornos, sudoraciones nocturnas, irritabilidad, ansiedad, fatiga, dificultad para concentrarse, cambios en el deseo sexual o una sensación difícil de describir: “ya no me siento como antes”.

La perimenopausia es el periodo de transición hacia la menopausia. No es una enfermedad, pero sí una etapa de gran relevancia clínica. Durante estos años, los ovarios comienzan a producir estrógenos y progesterona de manera irregular, y esta fluctuación hormonal impacta múltiples sistemas del organismo: el sistema nervioso central, el metabolismo, el sistema cardiovascular, la densidad ósea, la piel, el sueño y el estado de ánimo.

Por eso, hablar de perimenopausia no es hablar únicamente de menstruación o de bochornos. Es hablar de salud integral.

Durante mucho tiempo, muchas mujeres han atravesado esta etapa en silencio, atribuyendo sus síntomas al estrés, a la edad o a la falta de disciplina. Comprender lo que ocurre a nivel hormonal permite mirar esta transición con mayor claridad y menos culpa. Los síntomas son reales, tienen una base fisiológica documentada y merecen atención médica.

Desde el punto de vista clínico, la perimenopausia es también una ventana de oportunidad para la prevención. En esta etapa pueden volverse más evidentes factores de riesgo que antes pasaban desapercibidos: incremento de adiposidad abdominal, resistencia a la insulina, dislipidemias, hipertensión, pérdida de masa muscular y disminución de la densidad ósea. La caída progresiva de estrógenos se asocia, además, con cambios relevantes en la salud cardiovascular y ósea que pueden tener consecuencias a largo plazo si no se identifican a tiempo.

La buena noticia es que no hay que esperar a “estar mal” para buscar orientación. La perimenopausia es el momento indicado para realizar una evaluación integral: revisar hábitos de sueño, alimentación, actividad física y salud emocional; solicitar estudios de laboratorio pertinentes y hablar abiertamente de los síntomas con un profesional capacitado.

Cada mujer vive esta transición de manera distinta. Algunas presentarán síntomas leves; otras verán afectada su vida diaria, su desempeño laboral o su bienestar emocional. Ambas experiencias son válidas y ambas merecen atención individualizada.

El abordaje puede incluir modificaciones en el estilo de vida, terapia hormonal o alternativas no hormonales, siempre con base en una valoración médica que considere antecedentes, factores de riesgo y preferencias de la paciente. No existe una solución única y, precisamente por eso, el acompañamiento profesional marca la diferencia.

Hablar de perimenopausia es devolverle a la mujer el derecho a entender lo que ocurre en su cuerpo. Es dejar de normalizar el sufrimiento y comenzar a normalizar la información.

Esta etapa no marca el final de la vitalidad ni de los proyectos personales; puede convertirse en un punto de inflexión hacia decisiones de salud más conscientes y un cuidado más profundo.

Dra. Lorena Ruvalcaba Ortega
Ginecología y Obstetricia
Biología de la Reproducción Humana

Especialista en:
• Esterilidad e infertilidad
• Menopausia y climaterio
• Endocrinología reproductiva
• Laparoscopía e histeroscopía
• Reproducción asistida

Universidad de Guadalajara (UDG)

Cédula profesional: 6271809
Cédula de especialidad: 12210153

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