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Endometriosis: lo que una cicatriz también puede cambiar

Salud
Lectura: 2 minutos

Después de una cirugía por endometriosis, algunas pacientes notan que el dolor ha cambiado, pero no ha desaparecido por completo.

Ya no necesariamente sienten la misma molestia de antes. En cambio, pueden aparecer tirantez en el abdomen, sensibilidad alrededor de una cicatriz, incomodidad al incorporarse, limitación al mover la pelvis o sensación de rigidez al hacer ejercicio.

En estos casos, la cicatriz también forma parte de la valoración fisioterapéutica.

No se revisa solamente cómo se ve por fuera. Se observa cómo se mueve el tejido alrededor, si existe sensibilidad, si la paciente evita ciertos movimientos y si ha empezado a compensar con otras zonas del cuerpo.

Por ejemplo, una persona que siente tirantez abdominal puede comenzar a moverse menos desde la pelvis y utilizar más la espalda o las caderas para realizar actividades cotidianas.

Con el tiempo, esas compensaciones también pueden generar molestias.

La fisioterapia puede incluir trabajo sobre la movilidad del tejido, ejercicios de respiración, movimiento de pelvis y cadera, además de estrategias para recuperar progresivamente actividades que se volvieron incómodas después de la cirugía.

Pero no todas las cicatrices necesitan el mismo tratamiento.

Hay pacientes que presentan principalmente sensibilidad. Otras sienten rigidez. En algunas, la molestia aparece solo cuando realizan determinados movimientos y en otras existe una sensación constante de tensión abdominal.

Por eso el tratamiento comienza con una valoración.

También es importante revisar qué ocurre con el piso pélvico. Después de convivir durante mucho tiempo con dolor, puede existir exceso de tensión muscular incluso cuando la cirugía ya se realizó.

En ese escenario, trabajar únicamente fuerza no siempre tiene sentido. Primero puede ser necesario recuperar movilidad, respiración y capacidad de relajación.

La cirugía puede resolver una parte del problema, pero el cuerpo puede necesitar un proceso adicional para recuperar la forma en la que se mueve.

Ese es precisamente uno de los espacios en los que puede intervenir la fisioterapia pélvica: identificar qué quedó limitado después del dolor o del procedimiento y trabajar sobre esa función de manera específica.

Anani Ruvalcaba Pereida

 Fisioterapeuta Pélvica

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Por: Rosella Magazine