TE DESEAMOS UN FELIZ 2021, ¡GRACIAS POR FORMAR PARTE DE ROSELLA!

Rosella Magazine Rosella-Magazine

La protagonista de tu vida

Autoguía, Wellness
Lectura: 3 minutos
Rosella-Magazine

¿Te has preguntado por qué si tienes claro lo que quieres, no te terminan saliendo las cosas? ¿Tienes claro lo que quieres? Empecemos por ahí. La gran mayoría de las personas no identifica de manera adecuada sus necesidades; desde pequeños aprendemos a reemplazar o suplir para resolver lo que necesitamos. 

Si de niña llorabas porque estabas frustrada, en ese momento lo que necesitabas era aprender a identificar la frustración y desarrollar la capacidad de tolerancia a ella. Sin embargo, mamá o papá con tal de que no lloraras, seguramente te compraban eso que querías o te daban un chocolate. 

Y esto hacemos nosotros todos los días; después del trabajo, al llegar a casa con el estrés acumulado del día y el cansancio, probablemente lo que necesites es tomar unos momentos para conectar con tu cuerpo, para saber si tienes hambre, sed, sueño, ganas de un baño o de simplemente recostarte en la cama. Pero muchas veces lo que hacemos es llegar en piloto automático, abrir el refrigerador o servir una copa de vino. Y de esta manera vamos creciendo, vamos viviendo sin realmente conocernos, sin saber qué es lo que estoy necesitando. 

No es ninguna sorpresa que en las relaciones de pareja conectemos desde nuestras carencias y terminemos depositando al otro la responsabilidad de resolver nuestras necesidades. Que situación tan compleja ¿no? ¿Cómo es que el otro me va a poder resolver esto que yo ni siquiera soy capaz de identificar?

Si no eres capaz de identificar cuál es tu necesidad en ese momento, mucho menos vas a poder expresarla. Esto viene también desde un lugar condicionado en el que nos han enseñado a callar lo que sentimos y lo que pensamos: “Las niñas bonitas no se enojan”, “ya no estés triste” y  así vamos asociando ciertas emociones como “malas” o como que “no las debo de sentir”, las tengo que callar o las tengo que anestesiar. Y de aquí viene en gran parte el porqué buscamos aliviarnos por medio de la satisfacción inmediata; ya sea comiendo, bebiendo, comprando o cualquier situación que nos genere placer inmediato. 

Es por esto, que muchas veces no entendemos cómo nos sentimos o por qué no nos salen las cosas como queremos. Es necesario convivir con la ansiedad, con el miedo, con la frustración, con la tristeza; estas emociones son grandes maestros. Nos ayudan a ver y entender qué está pasando en nuestra vida, a saber qué es lo que queremos y cuál es el siguiente paso. Una persona asertiva, es una persona que sabe lo que siente y quiere, actuando en consecuencia de eso. ¿Cuántas veces te has callado algo por agradar? ¿Cuántas veces no has dicho lo que piensas porque tú no “eres ninguna grosera”? A muchas mujeres les cuesta trabajo decir que no, por la necesidad inculcada que tenemos de agradar. 

Esta es tu vida y es sólo una, por lo que creo que es necesario que empieces a vivirla como la protagonista y dejar de ser un personaje secundario. Reconócete, conócete, conecta con tus necesidades y actúa en consecuencia. Cuando estás alineada con tus necesidades, las identificas, las resuelves y las decisiones que tomes son las decisiones correctas, siempre. Conviértete en eso que siempre has querido ser, sigue brillando más.

Rosella-Magazine
Paola Parker
ABOUT

Por: Paola Parker