¡GRACIAS POR FORMAR PARTE DE ROSELLA! #JUNTASHACEMOSMÁS

QRO
PAC
Rosella Magazine Rosella Magazine Rosella Magazine Rosella Magazine Rosella Magazine Rosella Magazine Rosella Magazine Rosella Magazine Rosella Magazine Rosella Magazine Rosella Magazine Rosella Magazine Rosella Magazine Rosella Magazine

Límites y amor propio: cuando decir no es una forma de decir sí a ti

Autoguía
Lectura: 2 minutos

Spoiler alert: quien se ama no se explica tanto, se cuida más.

Hay una idea muy arraigada que nos ha hecho daño: creer que poner límites es ser egoísta. Que, si amamos de verdad, debemos darlo todo, aguantar todo, estar siempre disponibles. Pero la verdad —aunque incomode— es otra: no se puede hablar de amor verdadero si no hay respeto hacia uno mismo. Y no puede haber respeto sin límites.

Este artículo no es solo una reflexión; es una invitación a revisar cómo te estás tratando… y qué estás permitiendo.

¿Qué son los límites?

Los límites no son barreras. Son puertas con cerradura emocional que tú decides cuándo abrir, cómo, a quién y en qué condiciones. Son líneas invisibles que definen hasta dónde das, qué no vas a tolerar, cuándo necesitas espacio y qué tipo de trato mereces. No son una señal de frialdad, sino de madurez emocional. No limitan el amor: lo hacen más sano, más real, más justo.

Cuando no hay límites, te traicionas sin darte cuenta

Tal vez esto te suene: dices “sí” cuando quieres decir “no” para no incomodar; perdonas una y otra vez sin que haya un cambio real; te haces responsable de las emociones de los demás; te callas para no perder a alguien… y, en el proceso, te vas perdiendo tú. Eso se llama autoabandono emocional y muchas veces nace del miedo: al rechazo, a no ser querido, a ser “demasiado”. Hay una verdad innegociable: amarte también implica decepcionar a otros para no seguir decepcionándote a ti.

¿Cómo saber si necesitas poner límites?

Si al leer esto sientes incomodidad o cansancio emocional, probablemente los necesitas. Algunas señales claras: te sientes agotada después de ciertas conversaciones o vínculos; vives en modo culpa por no estar disponible todo el tiempo; sientes que das más de lo que recibes; te cuesta decir “no” sin justificarte. No estás siendo “difícil”: estás necesitando respeto.

“La única forma de hacer que los demás respeten tus límites es respetarlos tú primero”.

— Brené Brown

¿Qué tiene que ver esto con el amor propio?

Todo. El amor propio no es solo decirte frases lindas frente al espejo; es la forma en que te proteges emocionalmente. Es cómo te eliges incluso cuando eso incomoda. Cada límite puesto desde el amor es una declaración: “me valoro lo suficiente para no permitir esto más”.

Cómo empezar a poner límites sin culpa (y con amor):

  1. Reconoce qué te duele: ahí nace el límite.
  2. Habla claro y con respeto: “esto no me hace bien” es suficiente.
  3. Acepta que incomodarás a quien se beneficiaba de tu falta de límites.
  4. No te expliques de más: un límite no es un debate.
  5. Sostén tu límite: decirlo es difícil; mantenerlo, transformador.

Para cuando aparezca la culpa:

“No soy egoísta por proteger mi paz.”

“Mi valor no depende de cuántos ‘sí’ doy, sino de cuánto me respeto.”

“No es mi trabajo complacer a todos; es mi trabajo cuidarme.”

“No me explico tanto cuando me amo más.”

“Mi amor también tiene reglas: respeto, equidad y cuidado mutuo.”

Recuerda: poner límites no es cerrarte, es cuidarte. Decir “no” a tiempo también es amor. El amor propio empieza cuando decides no volver a abandonarte por nadie. Los límites no alejan a quien te quiere bien; filtran a quien no.

¿Te sentiste identificada? Si estás aprendiendo a valorarte, a decir lo que sientes y a cuidar tu energía emocional, sígueme en Instagram: @elba_diaz_falcon.

Comparto reflexiones y herramientas para poner límites sin culpa y elegirte con firmeza (sin perder la ternura).

Nos vemos por allá.

Elba Díaz Falcón

Rosella Magazine
Rosella Magazine
ABOUT

Por: Elba Díaz