Cuerpo, vínculo y movimiento: lo que aprendí como fisioterapeuta trabajando con parejas
WellnessComo fisioterapeuta, estoy acostumbrada a trabajar con cuerpos: a observar cómo se mueven, dónde cargan tensión, qué les duele y qué los bloquea. Pero con el tiempo me di cuenta de algo muy poderoso: el cuerpo no solo nos habla de nuestra historia individual, también nos cuenta mucho sobre cómo nos relacionamos… especialmente en pareja.
Y es que, aunque parezca curioso, muchas tensiones físicas tienen un origen emocional o relacional. Personas que cargan con todo —literal y simbólicamente—, que no se permiten soltar, que viven con el pecho cerrado o con la espalda rígida. Cuando estas personas están en una relación de pareja, muchas veces su cuerpo está reflejando dinámicas que no se hablan con palabras, pero que se sienten todos los días.
El cuerpo como puente, no como barrera
Trabajar el cuerpo en pareja no tiene que ver solo con masajes o estiramientos (aunque eso también ayuda). Tiene que ver con volver a habitarse, a mirarse, a tocarse con intención y a acompañarse con presencia.
He visto parejas que, al practicar ejercicios de respiración juntos, descubren que nunca se habían tomado cinco minutos para sincronizar sus ritmos. Otras que, al hacer estiramientos asistidos, se dan cuenta de que uno da más, otro sostiene más, y que eso también pasa fuera del tapete.
Lo físico no está separado de lo emocional. La forma en que cargamos peso juntos, cómo nos apoyamos, cómo nos tocamos y cómo nos escuchamos corporalmente… dice mucho de la relación.
Beneficios reales de trabajar el cuerpo en pareja
- Reducción del estrés y mejora en la comunicación: A veces una sesión en movimiento conecta más que una conversación difícil.
- Mayor confianza y seguridad mutua: Al tocar, soltar y sostenerse, se activa el sentido de protección y conexión.
- Reconexión con el placer y el presente: En medio de la rutina, el cuerpo puede ser un ancla para volver al aquí y ahora con el otro.
- Co-regulación emocional: La respiración, el contacto y el movimiento en conjunto ayudan a calmar el sistema nervioso. Es literal: estar juntos te regula.
No tienes que ser atleta, solo estar dispuesto
No necesitas saber yoga, ni ser flexible, ni tener “cuerpazo”. Lo único que se necesita es presencia. Un espacio para moverse, un poco de apertura y muchas ganas de reconectar desde otro lugar. He visto cómo, con solo 20 minutos de ejercicios guiados, una pareja cambia por completo su estado anímico. Se miran distinto. Respiran distinto. Se escuchan.
Si pudiera darte un consejo como fisioterapeuta…
Es este: el cuerpo en pareja también necesita cuidado. No solo el emocional, también el físico. Dale espacio al movimiento, al contacto, al juego, a lo no verbal. Ahí, muchas veces, hay respuestas que no han podido salir en palabras.
Y si no sabes por dónde empezar, siempre puedes buscar acompañamiento. No se trata de corregirse, sino de descubrirse desde otra forma.























