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La gran lección de este 2020

Autoguía, Wellness
Lectura: 5 minutos
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Y llegamos al último mes de este 2020, así de rápido. Pareciera que hace unos días estábamos planeando todo lo que realizaríamos en este año, sin saber la enorme lección que vendría y que en mi opinión, tanto necesitamos entender.

"Cuando todo es incierto, se aclara lo que es realmente importante."

Algo de lo más admirable de ser humanos, es que tenemos un deseo muy fuerte de algo más; de crecer más, ser más, tener más, aprender más, reír más, disfrutar más. Tenemos esa creencia siempre presente, de que una vida plena involucra siempre más. Queremos llegar a ese lugar de “plenitud” del que tanto se habla y nos quebramos la cabeza pensando en qué metas y objetivos debemos cumplir para alcanzarla, como si hubiera una fórmula mágica para lograrlo.

Spoiler Alert: La vida plena empieza desde adentro. (¿Qué? y ¿qué tiene que ver esto con la gran lección 2020?... Sigue leyendo.)

Empecemos definiendo la palabra plenitud, la cual es: “Estado de una cosa o persona que ha alcanzado su momento de máxima perfección o desarrollo”. O sea, que la plenitud se alcanza cuando llegamos al punto más fregón de algo. Si lo que buscamos es sentirnos plenas, eso implicaría estar en el punto máximo de nuestro crecimiento personal. 

 

El problema es que casi no se habla de esto de manera profunda, sino únicamente como algo muy superficial. Durante muchas generaciones, la sociedad ha tenido la idea de que la plenitud se logra a base de metas cumplidas. Se cree que entre más logros tengas en tu escuela, en tu proyecto o en el trabajo, te sentirás mejor y más conforme con tu vida. Y esto es una total y verdadera mentira (aquí empieza la lección).

 

Por eso, desde la primaria traemos bien instalado el chip para competir entre nosotros y para ser el primer lugar en todo. Nos meten a competencias de deportes, a concursos de oratoria, matemáticas, etc. y eso de estar en el cuadro de honor se vuelve casi una obsesión para muchas. Lo triste de esto, es que si esas metas no se logran queda una sensación de vacío, de no soy suficiente, de no me lo merezco,  de impotencia y coraje hacia nosotras mismas. 

 

Y este año, nuestro querido 2020 nos lo ha enseñado de la manera más evidente y salvaje, para ver si logramos comprender la realidad de lo que significa “una vida plena”. Para mí, esa es la más grande lección del 2020 y si la entendemos bien, es un enorme comienzo para nuestro 2021.

Y no me malinterpreten, tener metas está bien, querer ser y ser la número uno en algo, está perfecto; la competencia contigo misma es lo mejor que te puede ocurrir para llevarte a crecer y evolucionar todos los días, pero todo eso no es igual a plenitud.

El enemigo número uno de la plenitud, se llama miedo al fracaso. 

El miedo al fracaso nos lleva a una lucha constante por “lo que somos vs. lo que tenemos”; nos empeñamos en fijarnos metas y hacemos casi hasta lo imposible por cumplirlas. Y ahí nos volvemos perfeccionistas, obsesivas, estresadas y angustiadas, con esa idea de ser las mejores.

 

La vida plena que tanto quieres, empieza con un viaje a tu interior.

Suena complicado, pero es mucho más sencillo de lo que parece; solo date tiempo para desenchufarte del mundo y conectar contigo, para que encuentres eso que te hace único y refuerza tu autenticidad.

 

Hazlo de la forma que mejor te funcione. Puedes hacer yoga, meditar, salir a correr, escuchar música que te relaje, respirar en silencio o cualquier otra actividad que te sirva para crear un ambiente que te inspire a estar en calma y reflexionar sobre ti y tu vida. Ningún método es mejor o peor, cada quien tiene sus preferencias. El chiste es encontrar el que te permita establecer una conexión más profunda contigo misma y explorar cada rincón de tu ser, para así poder trabajar en tu desarrollo personal, en tu mentalidad, por y para ti, porque eso te acercará a tu plenitud.

 

Éste año nos “detuvo” para crecer como personas (de la forma en que quieras y hacia donde prefieras), para tener una vida plena. Para descubrir las cosas más lindas que ya viven dentro de ti. Si ya entendiste la lección, te toparás con tesoros que querrás aprovechar al máximo y serán un buen inicio para trazar tu camino hacia ser un humano más feliz en el aquí y el ahora; que a final de cuentas, eso es la gran lección de éste año: realmente tener una vida plena. 

"... Acabamos de terminar lo que está a punto de empezar.
Qué bonito y qué extraño tener tanto pasado por delante."

Te deseo más AMOR, más PACIENCIA y más PRESENCIA. 

Y por supuesto, una vida plena. 

 

Compárteme tus comentarios, preguntas o dudas. ¡Me dará mucho gusto leerte! 

Abrazos,

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Por: Elba Díaz