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Las emociones no son residentes, son visitantes

Autoguía
Lectura: 1-3 minutos

Hace poco platicaba con una amiga y ella me decía lo siguiente:

“¡No me gusta llorar, porque llorar es de personas débiles!”

Me sorprende mucho que en pleno 2022 sigamos creyendo esté tipo de cosas, pero esté comentario lo he escuchado muchas veces y es por eso mi interés en debatirlo un poco. Para empezar, quiero aclarar que el llanto solo es una forma de expresión de cualquier emoción y no necesariamente expresa dolor, sino también puede interpretarse como miedo, alegría, amor y enojo. 

Teniendo en cuenta que el llanto solo es la acción que expresa una emoción, vamos a hablar de estas últimas, y como se manifiestan en nuestra vida cuando las necesitamos y no cuando las queremos; exactamente, las emociones son solo visitas: llegan se instalan por un momento, conversan contigo, te muestran lo que necesitas y después se van. 

Existen ocasiones en las que creemos que pueden llegar a ser residentes, que nunca se van a ir, comenzamos a creer que se instalaron en nuestro cuerpo, sin embargo lo que realmente pasa es que tú no estás escuchando a tu emoción, por lo tanto ella permanecerá el tiempo que sea necesario para que tú la atiendas. 

Sé que a veces el miedo, la tristeza y el enojo pueden llegar a ser fastidiosas y displacenteras, son esos invitados incómodos que no quieres que se aparezcan cerca de tu casa ni por un momento, pero que, aun así, llegan. Esto quiere decir que no hay forma de que puedas controlarlas, no hay ningún interruptor en el cuerpo que te permita prenderlas y/o apagarlas. 

Así que aprender a escucharlas y saber que te quieren decir es de las cosas más importantes que puedes y debes hacer, a eso le llamamos: inteligencia emocional

El primer paso es entender que tus emociones son pasajeras y no se van a quedar por mucho tiempo; además… un dato curioso, ¡las emociones duran alrededor de 90 segundos! ¿muy poquito no crees?

Jamás invitas a un extraño a tu casa ¿o sí? pues si esto no lo haces con las personas, con las emociones pasa lo mismo. Tienes que aprender a identificarlas, reconocerlas y sentirlas antes de que puedas servirles café en la sala de tu casa y después de eso, amablemente, pedirles que se retiren. Ya sabes, el autoconocimiento es la clave para una gran transformación.  

Te reto este mes a que dejes entrar a tus emociones, las sientes en la sala de tu casa y/o comedor, converses con ellas y sanes esa relación. Siempre busca ayuda de un terapeuta si lo necesitas. 

@psicmarianaval (Facebook e Ig)
WA: 771 416 4626
www.marianaval.com

 


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Por: Mariana Robledo Valdespino