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El dolor no es opcional, el sufrimiento sí

Autoguía
Lectura: 3 minutos

Cuando comenzó la pandemia, pensé que tenía la culpa de todo lo que estaba perdiendo, asumiendo que esta situación del mundo sólo me estaba pasando a mí. Hablar del coronavirus me provocaba sufrimiento, pensando en que todo lo que estaba viviendo en ese momento era a causa no de mis decisiones, sino de la mala suerte.

Sin embargo, después de casi a un año de cumplir con esta situación, que no puedo negar lo desesperante que es, me doy cuenta de que las pérdidas que he tenido en este proceso han sido una de las bendiciones más grandes de mi vida; ya que ha sido mi despertar para ponerme mis alas y saber que el gran amor de mi vida está frente al espejo, que soy yo misma.

Yo no sé cuántas amigas (incluyéndome a mí), nos hemos separado de nuestra pareja y pensamos que todo tiene que ver con el bichito que tiene paralizado al mundo; cuando en realidad, ese bichito sólo ha tenido la buena fortuna de hacerme ver que esta situación de estar en casa 24/7, ha sido para poder enfrentar todo aquello que no había podido resolver desde hace 8 años. Mis miedos, mi cobardía para poner límites y mi soberbia para saber y reconocer en dónde me había equivocado, me provocaron tener resultados que jamás hubiera deseado, como lo es mi separación de mi compañero de vida. Nadie es culpable, nadie está en situación de señalar; cada uno tenemos nuestro 50% de las omisiones, faltas de comunicación y silencios profundos que no llegan a ningún lado. 

Las pérdidas en mi vida antes me significaban drama, y no había poder humano que me pudiera sacar de mi victimismo. Sin embargo, hoy puedo decirte que las pérdidas hoy me significan DOLOR -del que nadie nos podemos escapar – y aprendizaje, en el cual le doy un resignificado a todo lo que me pasa. Aunque me costó mucho trabajo soltar al amor, hoy sé que ha sido lo mejor para mí y para él, porque me tocó sacar toda mi sabiduría interior para saber que todo es perfecto y todo se acomoda a través del “tiempo”.

En mi profunda oscuridad, tuve la oportunidad de sacar mi fuerza y mi luz. Es ahí donde tuve la capacidad de demostrarme de qué estoy hecha, de carne y hueso, con un corazón enorme y capaz de sumergirme en lo que me tocó vivir.

Recuerda que el dolor NO es opcional, el sufrimiento sí. En mi duelo, pasé por todas las  etapas que me llevaron al final que tanto esperaba y por el que tanto trabajé, el cual fue la ACEPTACIÓN de mi pérdida y el aprendizaje más profundo, acerca de lo que no quería dejar ir por miedo a quedarme sola.

El primer paso de mi duelo fue la negación, no queriendo contarle a nadie de mi separación. Después comencé a enojarme y sentirme víctima de todo lo que me pasaba, pensando que era mala suerte y que todos eran culpables excepto yo, sin la capacidad de sentir una de las más grandes tristezas que tenía en ese momento. Posteriormente vino mi depresión, en donde conecté con mi vulnerabilidad, y la parte más hermosa, en donde  me confronté y pude conocerme con mayor profundidad. Después parecía chapulín entre el enojo y la depresión, hasta que al pasar casi un año, pude darme cuenta de que aceptar mi separación fue lo mejor; que hoy tengo la posibilidad de conocer a una mujer mucho más fuerte, decidida y compasiva conmigo misma.

Sé que esto que te digo puede parecerte romántico y poco probable, si es que estás pasando por lo mismo que yo. Sin embargo, te puedo decir que las pérdidas las hemos tenido toda la vida, desde que nacemos hasta que morimos, y que tienes la posibilidad de conectar diferente en ellas. Todo está en tus manos, si así decides hacerlo.

 

Recuerda que el dolor NO es opcional y el sufrimiento sí.

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Por: Loretto Rodas